Presentación

martes, 21 de octubre de 2014

Leyenda del Costurero de la Reina.


Buenas noches chicas...
Hoy quiero compartir con vosotras una bonita leyenda, no tiene un final feliz, pero a mi me ha gustado. Y es que cada vez que voy a Sevilla y paso por esta Avenida y veo "El costurero de la Reina",me quedo alucinada pensando.... "ya me gustaría a mi tener ese pequeño edificio como MI COSTURERO"
Se que de ilusiones vivimos.... así pues seguiré disfrutando cada vez que pase por allí y seguiré soñando de lo mucho que disfrutaría yo en ese costurero con mi maquina de coser,mis telitas,mis puntillas,mis encanjes....
solo de imaginarmelo disfruto!!!!!!


 Cuando el rey Alfonso XII venía a Sevilla se alojaba en el Alcázar, aún hoy residencia real. Los días que no tenía que ir a San Telmo, se quedaba por la mañana en su despacho del Alcázar reunido con sus ministros. Pero, en torno al mediodía interrumpía su trabajo: era la hora de su ejercicio de equitación. El monarca montaba un caballo y salía por el postigo del Alcázar, que daba a la Huerta del Retiro y al Prado de San Sebastián.
costurerodelareinaSin embargo, el joven rey desobedecía las indicaciones de su profesor de equitación, metía espuelas y, rodeando las tapias de San Telmo, se acercaba al pabellón de guardabosques, donde María de las Mercedes estaba cosiendo. Alfonso XII se escapaba para pasar tan sólo unos minutos junto a su prima, sentados en la salita de costura, siempre bajo el control de una vieja aya. Merceditas, enamorada, se cosió en ese pabelloncito de guardabosques gran parte de su ajuar.
Finalmente, Alfonso y María de las Mercedes se casaron, pero la felicidad les duró bastante poco porque, al poco tiempo de llegar a Madrid de la luna de miel, Merceditas cayó enferma. Los médicos se alarmaron porque no paraba de toser y, para quitarla del frío del Palacio de Oriente, la mandaron a reponerse a Sevilla. En la capital hispalense pasó una temporada, intentando que el sol de Andalucía aliviase su dolor
Merceditas salía a pasar por las mañanas hacia el pabelloncito, el costurero, y allí se distraía cosiendo. Pero no lo conseguía: estaba muy triste. Al ver Alfonso XII que su esposa no mejoraba en Sevilla, la llevó a Sanlúcar de Barrameda, sin embargo el mar tampoco logró lo que el sol sevillano no pudo conseguir. Y Merceditas, muy enferma, tuvo que regresar a Madrid, donde finalmente murió.
fotograma de la película ¿Dónde vas Alfonso XII?El último lugar de Sevilla que la Reina María de las Mercedes quiso ver fue el costurero, la casita del guardabosque, ese pabelloncito con jardines donde termina San Telmo y empieza el Parque de María Luisa, que desde entonces se llama 'El Costurero de la Reina'.





Esta pequeña leyenda está sacada del blog   "Sevilla by Pepe" .





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